Innovar también se distingue: la propiedad intelectual como puente entre las ideas y el valor de mercado

En el marco de Innovafest Querétaro 2026, el especialista en propiedad intelectual y consultor de FUMEC, César Rojo Carpio, impartió la conferencia: «Innovar también se distingue», en la que explicó que muchas empresas invierten grandes recursos en investigación, desarrollo y tecnología, pero pasan por alto un elemento fundamental para el éxito comercial: la construcción de una identidad capaz de ser reconocida, recordada y valorada por el mercado.

Si bien, una invención puede representar un avance tecnológico significativo, dijo, eso no garantiza que los consumidores la identifiquen, la elijan o la recuerden.

«Una tecnología explica una función. Una marca puede condensar una promesa», destacó durante su presentación, subrayando que la innovación no solo se construye en laboratorios o centros de desarrollo, sino también en la percepción que el mercado genera alrededor de ella.

Explicó que los signos distintivos son herramientas estratégicas dentro del sistema de propiedad industrial. Entre ellos se encuentran las marcas, nombres comerciales, avisos comerciales, indicaciones geográficas, denominaciones de origen y marcas de certificación. Sin embargo, aclaró que su alcance va mucho más allá de un simple logotipo.

Palabras, diseños, formas tridimensionales, sonidos, olores e incluso la imagen comercial de un producto pueden convertirse en elementos diferenciadores capaces de generar reconocimiento y confianza entre los consumidores.

La segunda vida de la innovación

De acuerdo con Rojo, toda innovación tiene dos vidas. La primera corresponde a lo que una organización crea tales como la tecnología, el proceso, el producto o el servicio. La segunda surge cuando el mercado reconoce esa innovación a través de una identidad, una reputación y una experiencia asociada a ella.

«El reto es conectar ambas», señaló Rojo, ya que una tecnología puede evolucionar rápidamente, mientras que una marca sólida puede acompañar a una organización durante décadas, convirtiéndose en uno de sus activos más valiosos.

Agregó que es importante abandonar la visión tradicional de la propiedad intelectual como un conjunto de derechos aislados y comenzar a gestionarla como un portafolio integral de activos intangibles.

Patentes, diseños industriales, secretos industriales, derechos de autor, software, conocimiento técnico y marcas forman parte de un ecosistema que cuando se gestiona de manera adecuada, puede impulsar el crecimiento, la expansión y la internacionalización de una empresa.

Para el consultor, el error más frecuente consiste en innovar primero y pensar en la protección después. En contraste, propuso un modelo estratégico que contempla investigar, innovar, identificar, proteger, posicionar y finalmente escalar los desarrollos tecnológicos.

La marca como memoria del mercado

Bajo esta visión, los signos distintivos dejan de ser únicamente herramientas jurídicas para convertirse en plataformas de crecimiento que permiten licenciar, franquiciar, expandir operaciones, desarrollar alianzas y abrir nuevas oportunidades comerciales.

A decir de Rojo, no toda innovación se convierte automáticamente en valor. Para lograrlo, es necesario diferenciarla, protegerla, posicionarla y construir una reputación alrededor de ella ya que en un entorno cada vez más competitivo, innovar ya no basta. Las organizaciones que logren destacar serán aquellas capaces de transformar sus ideas en activos reconocibles y memorables. Porque «lo que se distingue, se recuerda, lo que se recuerda, se valora y lo que se protege, puede convertirse en patrimonio».

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